jueves, 3 de marzo de 2016

Palabras en ruta


Palabras en ruta se trata de una colección de cuentos y narraciones escritos con el ánimo de celebrar la existencia misma de las letras. Vivas y en constante movimiento. De celebrar a las palabras saliendo en vuelo por ventanas abiertas a contar historias diversas: la de un par de voceadores que ofrecen las noticias del día a una ciudad inmensa, y que imperceptibles en medio de los periódicos que venden, apenas en el instante que dura una mirada, dejan al descubierto el único bien que poseen: su propia compañía; o la de una mosca que abandona su encierro y festeja la libertad con ímpetu de alada, yendo de un lado para otro en una habitación que se ha convertido en un teatro del absurdo; o la de cuatro viajeros que cruzan por un portal onírico, buscando descifrar las claves dejadas en un texto críptico...
El libro está publicado en formato de eBook, versión para Kindle, y disponible a la venta en Amazon en el siguiente enlace:


Puede leerse con cualquier dispositivo Kindle, o puede bajarse una aplicación gratuita de la página de Amazon para poder leerlo en una computadora, una tablet o un smartphone (PC, iPad, iPhone, Android y más).


















Al ingresar en la página de Amazon podrás ver un fragmento del libro como muestra, que en este caso abarca un relato completo y un poco más. No te olvides de hacer clic en alguna de las estrellitas al final de la página, te lo voy a agradecer mucho.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La Mansión

Te soñé, Mansión. Parecías bella cubierta con el misterioso encanto de un velo negro que decías era elegancia. Lo recorrí y avance por tus pasillos, buscando las razones de tu grandeza. Busqué entre la arquitectura de tus arcos de medio punto y tus muros de piedra duradera, coronada en altas torres. Nada. Fui entonces hasta tus muchas habitaciones queriendo encontrar el arte y el oro, nada, sólo fantasmas quebrados asomándose a cada puerta. ¿Y los diamantes? ¿Y las maravillas? ¿Dónde quedaron? ¿Existieron?

Te soñé, Mansión, y hasta cuidaste de dejarme trazado un poema, pero no me quedé, porque supe a tiempo que si duermo allí la noche, las puertas se cerrarán para siempre y habré de vagar dentro. Desde afuera vi cerrar tus puertas, y no extrañé los tristes semblantes de tus habitantes extraviados, tampoco la mueca de tu figura pavorosa a través de cristales turbios, desplegando una capa untuosa en aleteos monocolor, dispuesta al asalto en horas desprevenidas.

Te soñé mansión, olvidada. Marché lejos entonces hacia los caseríos acomodados en el espacio donde se reúnen árboles y nubes, adornados con melodía de flauta y tambor, el humo de un buen guiso y mujeres encinta. Seguí más adelante todavía, hasta catedrales custodiadas por gigantes tallados en maderas preciosas de cedros del Líbano. Ahí pude, por fin, pasar la noche. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Concert for George [2003]

Espectacular concierto en homenaje a George Harrison. Al principio aparece su viuda, la mexicana Olivia Trinidad encendiendo veladoras mientras acompañan cánticos hindúes. El hijo de ambos toca la guitarra en este concierto, y no es necesario que les diga que es el de la camisa blanca, pues lo reconocerían inmediatamente al verlo ya que el parecido con su padre es notable. En el minuto 2:00:05 se abre un boquete en las leyes del tiempo y el espacio y aparece "While My Guitar Gently Weeps".


miércoles, 21 de octubre de 2015

Día de los Fieles Difuntos


(Foto AP/David von Blohn)
 
México no se parece a ninguno, es único. Tiene tus caballos y tus guitarras si por ahí andan sacándose los corazones. Se bautizó desde hace mucho con lluvia franciscana y en pago rindió sus ídolos de oro.
En un día quieto hasta para los pájaros, cuando el silencio se ha tragado hasta los autos, se escucha todavía algún pregonero en la calle, contándole a gritos al oriente, de la mercancía que lleva vendiendo.
Aquí es México, con sus 4 puntos cardinales trazados sobre códices de amate, que apuntan hacia las direcciones del universo; cuatro juntados para formar en el centro el cinco, que nombra al portal de lo divino, que lleva para arriba o para abajo, adonde ya no pasan los hombres mientras recorren el plano terrenal. Las cruces que ya estaban, la Cruz que acudió.
En esta tierra amable se sabe que la pobreza sirve, es de utilidad, pues enseña a jugar a los niños a ser mayores, se sabe que la riqueza es sólo delirio, carcajada, y el poder locura pasajera. Cada año nuestros muertos nos lo recuerdan, en la fiesta de los vivos para los muertos, que por un día viven, comen y beben, y portando crucifijos vienen fieles a ahuyentar el mal.
Es durante noviembre, a principios, cuando todavía caen algunas lluvias, las últimas, que riegan los camposantos, cuando las ciudades recuerdan su fama palaciega y se ponen a asustar a la gente con leyendas barrocas, y aunque en los pueblos también espantan, pues tienen a sus ánimas propias, preferimos vestir atuendos de adulto y con rostro sobrio ofrecemos a nuestros muertos altares de flores de cempasúchil, amarillas como la luz, redondas como soles, que iluminen los caminos a los fieles difuntos, guiándoles hacia la salida del purgatorio.

sábado, 22 de agosto de 2015

El origen de la radio


«Aquellos locos años 20» se escucha como una melodía pastosa, entre el ruido sobrante dejado por los surcos de aquellos discos de goma que se tocaban en gramófonos. Debo decir que se escucha como una música feliz; te queda una sensación agradable seguir con un bamboleo de cabeza el ritmo bailable de las trompetas, los violines y la pianola entre sacudidas de platillos. Debe ser la post guerra que lanzaba a hombres y mujeres por igual al júbilo de las calles. Te hace imaginar a las mujeres revoloteando sus falditas, a los actores de cine que no se decían nada y los cómics en blanco y negro. El ruido dejado por la aguja al recorrer los surcos del disco te hace saber que se trata de una pieza auténtica de aquella época. Se parece mucho al ruido que nos llega desde el espacio exterior por medio de las ondas de radio. Dicen los científicos que ese ruido que se escucha cuando tratamos de sintonizar alguna estación en nuestro aparato de radio, son ondas electromagnéticas que nos están llegando con varios miles de millones de años de retraso desde que se emitieron por primera vez en algún punto del universo, ondas de radio de la misma manera que hay ondas ultravioleta, infrarrojas, rayos X  o rayos gama, y las cuales caben todas en el llamado espectro electromagnético. Así parece llegar ahora este sonido desde los lejanos y locos años 20, esta vez por un canal llamado Internet, de un hombre llamado Jack Smith que se hiciera popular cantando con voz de barítono y que nos dice susurrando desde el Bronx neoyorquino «♫...las mejores cosas de la vida son gratis ♫».

sábado, 23 de mayo de 2015

Como quien oye llover

Óyeme como quien oye llover, ni atenta ni distraída, pasos leves,

llovizna, agua que es aire, aire que es tiempo,

el día no acaba de irse, la noche no llega todavía,

figuraciones de la niebla al doblar la...

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jueves, 14 de mayo de 2015

miércoles, 2 de octubre de 2013

UAQ homenajeará a Poniatowska con la lectura pública de La Noche de Tlatelolco | Diario Rotativo

La Universidad Autónoma de Querétaro rendirá hoy un homenaje a la escritora mexicana Elena Poniatowska, convocando a la lectura pública de su libro "La Noche de Tlatelolco", para recordar el movimiento social estudiantil del '68.

UAQ homenajeará a Poniatowska con la lectura pública de La Noche de Tlatelolco | Diario Rotativo

miércoles, 12 de enero de 2011

Energizante


Energía vital.
Suena como un ferrocarril a toda marcha o como una estampida de tráileres o como cualquier otra cosa que genere una cuantiosa cantidad de decibeles. Es energía. Hace que todo alrededor se mueva  y que el piso se quiera desclavar. Damas y caballeros, es el grupo Metálica, acompañado del vigor que siempre inyecta a sus composiciones. Multivitamínico que puedes beber por la mañana y te hará rendir durante todo el &/%#” día.
Y ahora cuentan con un ingrediente extra: un bajista de origen mexicano —nacido en California pero de madre leonesa—, cuya sola presencia ya te hace pensar en la “Mole” de los 4 fantásticos; que se pasea por el escenario flotando al son de su explosivo sonido; en ese escenario donde se reúnen los sudorosos, los ingobernables, los rebeldes de siempre.
No hay voz, solamente música, así que aparentemente no hay un mensaje implícito. Ves lo que sientes: una fuerte carga energética  que se hace estallar entre luces y estridencia pública.
El título de la canción es lo que desconcierta: “Suicidio y Redención”. Mientras redención significa “pagar el rescate”, o sea, aceptar un sufrimiento para beneficiar la vida, el suicidio, en cambio, significa rendición, esto es, privilegiar la muerte. Pero sin saber realmente las motivaciones que llevaron a la elección del título para esta pieza, la energía contenida en formato musical parece querer quedarse.

martes, 4 de enero de 2011

Lamento


Si tuviera piel de gato podría caminar en silencio todo el día, guardar la voz para ahogarla en maullidos y de noche jugar a los fantasmas. Si mirar desde el tejado te sostiene, amaría esa detenida altura, y entonces, podría subir con pasos de felina, asirme a las bardas, enredar un pájaro y dejar caer sus plumas a que vuelen juguetonas en tu mirada. Señor del tejado, también aprendería a lamer tus sueños a no ser porque devoraste mis alas. 

                                                                          Escrito por Beatríz Cerecero

viernes, 31 de diciembre de 2010

Jesucristo Superestrella.


Este video es un fragmento que corresponde a la película filmada en 1973, la famosa rock ópera "Jesus Christ Superstar", filmada totalmente en Israel. Aquí vemos el conflicto de Judas anterior a la crucifixión de Jesús.

Es esta tremenda interpretación dramática de Carl Anderson en el papel de Judas, una donde nos expresa sus sentimientos hacia Jesús. Confundido y atormentado por no poder ver el alcance de lo que realmente se estaba gestando, esta versión nos muestra a un Judas humano, y lo que eso implica entonces y ahora. Bastan unos segundos, en que se ve a Jesús entre un grupo de seguidores, regocijados todos, para captar el contraste entre el gozo cristiano y los cuestionamientos de Judas.
En esta obra se disfruta la música tanto como la fuerza escénica, y ni que decir del tema, tan vigente como hace 2010 años.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Despertar


Desperté...

Temprano mis sueños se fueron esfumando entre los primeros murmullos de la calle.
"Bienvenido a tu vida", me dije entre sorbos de café.
"Bienvenido a tu vida", me digo nuevamente, y respiro, y me esfuerzo en naufragar este día, agarrado sólo de la realidad presente.

Me encuentro de pronto avanzando entre minutos y calles, buscando, o persiguiendo creo, el sustento diario; trabajando en conseguir y conseguir, para pasar de necesidades básicas a necesidades nuevas. Agoto uno de mis días. Al final de éste me quedará todavía un instante para reflexionar sobre los alcances logrados. ¿Serán pocos? ¿Muchos?, no lo sé, la vida era solamente eso hasta que alguien avisó que son tiempos difíciles.

Oscurece. Cambio de piel. Dejo atrás un escrupuloso horario diurno, cegador, y me vuelvo a la noche llena de susurros. A sus luces alumbrando realidades parciales. A su fascinación de contrapunto.
Sin embargo resisto, quiero resistir al engaño. Un vaivén de sentimientos me inunda. Por momentos me asalta el deseo de abandonarme, en otros recupero la lucidez y el control.

El día y la noche enfrascados en una batalla. El día es del jornalero y la noche es para la ensoñación... pero algo de la magia nocturna puede guardarse para aplicar durante la sobriedad del día, además de que la noche acompañada de tantas locuras se cura con bengalas diurnas.

Las manecillas del reloj indican que mi turno de oficina... o el número de horas detrás del volante de un taxi... o lo que falta para que suene el silbato de la fábrica, o cualquiera que sea mi empleo actual, está casi al final del recorrido. Entonces regresaré una vez más a casa a sumergirme en un sueño reparador. Comienza con la fase del descanso esperado y después se vuelve trance para continuar con aventuras surrealistas de relojes derretidos, pies que se despegan del suelo como si nada, parientes vivos y muertos todos convocados, música la mejor que se haya escuchado... parece ser un buen lugar. No enfermedad, no conflictos, ni siquiera pesadillas. ¡Canto de sirenas!, guiando el barco hacia un lugar paradisíaco, o... hacia las rocas.

Despierto. Otra vez estoy de regreso en la superficie, respiro, y aspirar un nuevo día es ahora actividad y privilegio.

Este día es todo lo que tengo por ahora y además el cielo queda cerca, así que aún podré canjear rutinas por ladrillos, y con éstos edificar sobre la realidad paredes y techos que se parezcan a los palacios traídos de algún remoto recuerdo. Es el momento de la grandilocuencia soñada noches atrás, el momento de convertir un espejismo sobre la aspereza, y de llevar a tierra árida oasis imaginados en verde.
¡Sí, me quedo con mi día!


Anochece.
Esta vez sopla una fría oscuridad que desnuda, una extraña niebla a ras de suelo que atemoriza, encoge y enferma todo lo que toca. Mi rostro frente al espejo se transforma repetidamente y se vuelve irreconocible con aspectos que perturban. Un dolor profundo en el pecho y una tos persistente anuncian neumonía y las altas temperaturas de la fiebre desconectan mi memoria creando un caos en la conciencia. Estoy solo en un desierto de melancolía, confundido y enfermo. Desorientado, no distingo el norte del sur en esta inmensidad que se anuncia malvada, llena de susurros y sombras que vuelan furtivas. Ahora no hay quimeras, solamente imágenes rotas que flotan destruidas dejándome aun sin recuerdos.

Ciclos de día y noche, luz y oscuridad, dualidad explican algunos, enfrentados en una suerte de lucha, y yo atravesando justo entre ambos. Por las noches evitando las dentelladas de mis temores internos si sueño a volar, y por el día manteniéndome a flote sabiendo que es posible hacerlo.

Despierto...
El día se presenta nuevamente como esplendorosa sinfonía…
—Bienvenido a tu vida —me digo entre los primeros sorbos de café.

                                     Despertar es resurgir —a diario—.